El Valle de Ansa

2 caminos

Seguía a 500 km de mi ciudad natal, unos pensaran que se me da muy bien huir de los problemas, que para mi es sencillo preparar una maleta. La verdad, no. No es fácil reunir tu vida en un par de maletas e instalarte en una nueva ciudad cada un cierto tiempo pero quizás para alguna gente como yo, aunque no sea sencillo si es necesario.

Seguía trabajando en aquel pueblecito de montaña, de echo nunca lo he comentado, pero vivía en un pueblecito tan pequeño, que solo había 1 bar y encima casi siempre lo encontraba cerrado.

Según el último censo que he podido encontrar y para que os hagáis una idea, pueblo rural de 260 habitantes aproximadamente, sin bares, rodeado por montañas y donde o al menos a mi, la cobertura móvil no me solía llegar mucho. Impensable para la mayoría de jóvenes de hoy en día, y ahí me incluyo. Si algo se me permite decir, es que vivimos con tanto ajetreo, vamos siempre con prisa y no miramos más allá de las pantallas de la tecnología que cuando realmente encuentras un sitio como este, lo único que dan ganas es de dejar el teléfono, ordenadores y demás “aparatejos” y disfrutar, disfrutar día a día de la calma que te dan esas montañas.

Tenía tanto encanto, con sus casitas de piedra y madera, me tenía tan enamorada que en alguna ocasión si pensé en quedarme para siempre, pero las situaciones de la vida son cambiantes y hay que ajustarse.

Había conocido a un francés, no estaba enamorada pero si consideraba que era una persona que tenía mucho que aportarme, no solo por su cultura que era diferente a la mía y eso era una cosa que me llamaba mucho la atención, sino también porque vivía intensamente cada día que pasaba. He de reconocer que me trataba como una reina, se preocupaba, me tenía entre algodones, pero dentro de mi sabía que algo no iba bien. Quizás seguía recordando a mi Pau, quizás no era momento de embarcarme en esa aventura, solo quería disfrutar sentada en una silla con mi taza de café y observar como iban pasando de verano a otoño. Ver esos cambios de la montaña, ver esos picos y esas nubes que iban bajando hasta convertirse en lluvia.

El verano iba pasando y aquellos paisajes verdes se convertían en todo un colorido marrón, rojo y naranja. ¿Era realmente feliz?, lo era, en aquel entonces si lo era, pero me rondaba otra cosa en mente, ¿ Sería capaz de sobrevivir en pleno invierno con todo nevado? ahí realmente ya no estaba tan segura…

Pasaban los días, y de repente otro match en esta app tan famosa, eras alto por lo menos entre 1.87 y 1.90, moreno, ojos marrones y complexión delgada aunque estabas fuerte. Me contaste que eras gallego, de un pueblecito llamado Boiro. Galicia de donde estaba yo para hacernos una idea esta a unos 1000 km aproximadamente. Pero entonces, pensé (si a veces lo hago), ¿Como me ha salido en match si esta tan lejos?, resulta que tú eras el jefe de equipo de una empresa que no vamos a mencionar, la cual se dedica a hacer obras por presas y mares.

Conectamos casi al instante y tiempo después ya que ibas a venir a mi zona a trabajar, te alojaste en mi casa. Recuerdo aquel fin de semana como si de ayer se tratase. Acabaste un viernes y te subiste donde yo vivía a pasar el fin de semana. Como antes de ir a trabajar a esta presa habías estado unos días en tu pueblo y como sabias que yo era una gran amante del vino blanco, trajiste una caja no muy grande pero tampoco pequeña, podemos decir que seria de un tamaño medio. ¿ Que secreto guardaba dentro? Realmente no era tan secreto, sorpresa!! 2 botellas de vino blanco y dos copas.

Sin conocernos mucho y solo después de hablar a través de unas pantallas, con las dificultades de la cobertura y la zona montañosa, después de pasar el fin de semana en mi pequeñita casa ( cosa de locos, lo se), acabó el fin de semana y te fuiste. Seguíamos en contacto a la espera de más obras cerca de mi para poder vernos.

Ahora que lo pienso, todo parece un sueño, tengo recuerdos claros pero al mismo tiempo es como si hubiesen pasado 20 años de aquello y en realidad solo han pasado 3. Seguí creciendo en aquel valle, y de repente me vi envuelta en 2 relaciones si así se pueden llamar.

19 de septiembre de 2017, salgo de guardia nocturna, 8.30 de la mañana, de repente empiezo a notar un airecillo frio, miro hacia las montañas y observo todos los picos nevados. ¿Será verdad? ¿Septiembre y neva?

Iba pasando el mes de septiembre, no recibía noticias de Yasser y el gallego tampoco tenía obras cerca. De repente el 25 de septiembre me avisan que cesa mi contrato, ¿Enserio? no me lo esperaba o bueno quizás si, al fin y al cabo yo estaba allí para sustitución de vacaciones.

30 de septiembre, finaliza mi contrato, último día de trabajo, me despido de la gente y sobretodo de los supervisores (siempre hay que intentar dejar las puertas abiertas, nunca se sabe). ¿Y ahora? Dudas y más dudas en mi cabeza.

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